lunes, 1 de septiembre de 2014

NI MODO

Yo tenía un amigo con el que me la pasaba mucho,  Luis así se llama, el conocía muchas partes y tenía muchas amigas, le gustaba hablar mucho y las chinas le ponían cuidado, era como uno dice bien perro.  Pero  tenía una en particular, esa si le gustaba esa era la indicada me decía él, así que se decidió a  invitarla a salir para que no hubiera problema le pidió que llevara una amiga y que él llevaba un amigo, que por sí la mamá decía algo, que no fuera a pensar mal…  la amiga era para que saliera conmigo  y él se quedaría con lucia, la mujer que lo haría cambiar, la que si le gustaba,  porque es que “es una buena china” decía Luis.

Yo no conocía a lucia y menos a la amiga,  en realidad no me sentía muy entusiasmado con la idea de ir a conocer  a dos chicas, y menos sabiendo que tendría una cita con una de ellas, porque una cita es una cita y con alguien que uno  no conoce, es complicado. Es que  uno no sabe, yo le pregunte a Luis que si la amiga que tal, que como era, porque una cita con una desconocida y que salga como fea, eso no es muy alentador,  pero Luis tampoco la conocía. Yo no quería ir, que tal me dejaran encartado con una bien fea  pero Luis  insistió hasta que me convenció. Además él era como un hermano, aunque no tengo hermanos, pero supongo que los hermanos se ayudan en todas las situaciones.  

Se llegó el día de la cita, la curiosidad y hasta un poco de miedo no se hicieron esperar, pensaba en como seria la amiga de lucia y hasta en como seria la mujer que supuestamente sería  capaz de hacer cambiar a Luis, pues él hablaba de ella pero solo decía que era muy bonita, que era una china de casa bien juiciocita como la que uno necesita y no más; además yo tampoco me preocupe por preguntar cómo era, igual era la de él, no debía importarme. Así que por más que pensaba no llegaba  a nada, no tenía ni la más mínima idea de ninguna de las dos, iba a salir con una china que no conocía.  Luis si estaba bien contento no hizo sino hablar de lucia, lo mismo de siempre, solo que esta vez me decía espere a que la conozca, esa va ser la mama de mis hijos.

Ese día fuimos a la ciudad de hierro, nosotros llegamos primero y las esperamos, mientras ellas llegaban aprovechamos para comprar las entradas y cuadrarnos con la plata, yo le preste veinte mil pesos a Luis para que no se quedara sin plata, pues íbamos a comprar una tarjeta de cincuenta mil y quedaba como pailas de plata y es que, qué  tal le miren a uno la billetera y no le vean nada a uno. Cuando llegaron ya habíamos cuadrado todo.

Jessica así se llamaba la amiga de lucia, bonita, de ojos claros,  blanca, tenía las mejillas rosadas, lo único que no le cuadraba mucho era el pelo, era como raro no era churca ni lisa, era como un estropajo, pero lo tenía recogido así que solo se le notaba por detrás;  pero igual se veía  bonita. Quede tranquilo desde que nos presentaron, no me iba a encartar con una fea. Lucia también se veía muy bonita ella si tenía el cabello liso, blanca, en realidad no la detalle mucho, lo que si me fije era que tenía los dientes muy bonitos me gustaron los dientes.  Parecía que todo iba a salir bien; Luis con Lucia y yo con Jessica, y en efecto así fue la pasamos muy bien cada uno con la suya.

Pasaron así algunas semanas hablándonos, saliendo los cuatro. Pero me di cuenta que Jessica tal vez por lo  bonita, era como muy coqueta, un tipo se la pasaba llamándola al celular y eso no me gustó, seguramente se dio cuenta que eso no me gusto y después me dijo que el celular se le había perdido y eso no me cuadraba mucho, como para seguir hablándome con ella, yo no soy de los que le gusta salir con chinas locas. Entonces deje más bien que las cosas empezaran  a terminar,  me parecía mejor no seguir con algo que no me cuadraba.
A lucia como que tampoco le iba muy bien con Luis, porque un día me llamo para que la acompañara a comprar unas cosas de la universidad. Las tenía que comprar en Girón y  ella no conocía, entonces me pidió que la acompañara. A mí se me hizo como raro, pues debió llamar a Luis no a mí; pero bueno yo decidí acompañarla y ya, igual era la de mi amigo, ¿qué malo podría pasar? Yo por curiosidad le pregunte que porque me llamo a mí y no a Luis entonces  me contó que Luis era como raro, como muy picao de lindo y que eso a ella no le gustaba. Que ella seria y quería a alguien serio.

Yo no le conté nada a Luis, me daba pesar con el chino, porque yo lo quería como a un hermano, era mi amigo, pero cómo le podía decir eso, yo había salido con ella, nosotros habíamos dicho que nunca íbamos a pelear por mujeres. Pero lucia tenía los dientes bien bonitos ¡cómo me gusta verla sonreír! Y el pelo es bien suavecito.

Pasaron los días y yo ya no me hablaba con Jessica y ella tampoco se estaba hablando con Luis, él me llamaba para salir por ahí, para hablar, yo empecé a sacarle el quite, el me conto que lucía andaba como rara con él, que no sabía que pasaba; a mí me daba vaina  y hasta un dolor con él porque lucia y yo habíamos estado saliendo los dos solos. Así que me toco empezar a  esconderme de Luis, de veras que me daba pena con el chino, yo lo quería mucho. Pero ni modo.

Lucia y yo nos cuadramos, nos daba como miedo, pensar que iba a pensar o hacer Luis cuando se enterara. Pero era mejor que yo le contara todo, yo hablé con él por teléfono y le conté todo, él se quedó callado pero él era muy orgulloso y me dijo que tranquilo, que todo bien, que me deseaba suerte, que siempre seríamos amigos, que una mujer no iba a dañar la amistad. Pero, pues,  ya no somos amigos, aunque yo todavía lo quiero, fue como mi hermano. Pero ni modo, y es que lucía tiene unos dientes muy bonitos… ¡cómo me gusta verla sonreír!


2 comentarios:

  1. La crónica tiene una trama interesante y logrando profundizar más en ella se lograría tener una historia fascinante. Le recomiendo mejor uso de la gramática para que el texto se vea más estético.
    El lenguaje sencillo que utiliza le da fluidez al relato permitiéndole así tomar una voz propia.

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  2. Muy buena crónica a pesar de que utiliza un lenguaje que determina el lector pues ciertas palabras no son del todo claras.
    Podría ahondar más en la descripción de las situaciones y de las dos mujeres, de esta manera la crónica sería más llamativa.

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