NI
MODO
Yo
tenía un amigo con el que me la pasaba mucho,
Luis así se llama, el conocía muchas partes y tenía muchas amigas, le
gustaba hablar mucho y las chinas le ponían cuidado, era como uno dice bien
perro. Pero tenía una en particular, esa si le gustaba
esa era la indicada me decía él, así que se decidió a invitarla a salir para que no hubiera
problema le pidió que llevara una amiga y que él llevaba un amigo, que por sí
la mamá decía algo, que no fuera a pensar mal…
la amiga era para que saliera conmigo y él se quedaría con lucia, la mujer que lo
haría cambiar, la que si le gustaba, porque es que “es una buena china” decía Luis.
Yo no
conocía a lucia y menos a la amiga, en
realidad no me sentía muy entusiasmado con la idea de ir a conocer a dos chicas, y menos sabiendo que tendría una
cita con una de ellas, porque una cita es una cita y con alguien que uno no conoce, es complicado. Es que uno no sabe, yo le pregunte a Luis que si la
amiga que tal, que como era, porque una cita con una desconocida y que salga como
fea, eso no es muy alentador, pero Luis
tampoco la conocía. Yo no quería ir, que tal me dejaran encartado con una bien
fea pero Luis insistió hasta que me convenció. Además él era
como un hermano, aunque no tengo hermanos, pero supongo que los hermanos se
ayudan en todas las situaciones.
Se
llegó el día de la cita, la curiosidad y hasta un poco de miedo no se hicieron
esperar, pensaba en como seria la amiga de lucia y hasta en como seria la mujer
que supuestamente sería capaz de hacer
cambiar a Luis, pues él hablaba de ella pero solo decía que era muy bonita, que
era una china de casa bien juiciocita como la que uno necesita y no más; además
yo tampoco me preocupe por preguntar cómo era, igual era la de él, no debía
importarme. Así que por más que pensaba no llegaba a nada, no tenía ni la más mínima idea de
ninguna de las dos, iba a salir con una china que no conocía. Luis si estaba bien contento no hizo sino
hablar de lucia, lo mismo de siempre, solo que esta vez me decía espere a que
la conozca, esa va ser la mama de mis hijos.
Ese día
fuimos a la ciudad de hierro, nosotros llegamos primero y las esperamos,
mientras ellas llegaban aprovechamos para comprar las entradas y cuadrarnos con
la plata, yo le preste veinte mil pesos a Luis para que no se quedara sin
plata, pues íbamos a comprar una tarjeta de cincuenta mil y quedaba como pailas
de plata y es que, qué tal le miren a
uno la billetera y no le vean nada a uno. Cuando llegaron ya habíamos cuadrado
todo.
Jessica
así se llamaba la amiga de lucia, bonita, de ojos claros, blanca, tenía las mejillas rosadas, lo único
que no le cuadraba mucho era el pelo, era como raro no era churca ni lisa, era
como un estropajo, pero lo tenía recogido así que solo se le notaba por detrás;
pero igual se veía bonita. Quede tranquilo desde que nos
presentaron, no me iba a encartar con una fea. Lucia también se veía muy bonita
ella si tenía el cabello liso, blanca, en realidad no la detalle mucho, lo que
si me fije era que tenía los dientes muy bonitos me gustaron los dientes. Parecía que todo iba a salir bien; Luis con
Lucia y yo con Jessica, y en efecto así fue la pasamos muy bien cada uno con la
suya.
Pasaron
así algunas semanas hablándonos, saliendo los cuatro. Pero me di cuenta que Jessica
tal vez por lo bonita, era como muy
coqueta, un tipo se la pasaba llamándola al celular y eso no me gustó, seguramente
se dio cuenta que eso no me gusto y después me dijo que el celular se le había
perdido y eso no me cuadraba mucho, como para seguir hablándome con ella, yo no
soy de los que le gusta salir con chinas locas. Entonces deje más bien que las
cosas empezaran a terminar, me parecía mejor no seguir con algo que no me
cuadraba.
A
lucia como que tampoco le iba muy bien con Luis, porque un día me llamo para
que la acompañara a comprar unas cosas de la universidad. Las tenía que comprar
en Girón y ella no conocía, entonces me
pidió que la acompañara. A mí se me hizo como raro, pues debió llamar a Luis no
a mí; pero bueno yo decidí acompañarla y ya, igual era la de mi amigo, ¿qué
malo podría pasar? Yo por curiosidad le pregunte que porque me llamo a mí y no
a Luis entonces me contó que Luis era
como raro, como muy picao de lindo y que eso a ella no le gustaba. Que ella
seria y quería a alguien serio.
Yo
no le conté nada a Luis, me daba pesar con el chino, porque yo lo quería como a
un hermano, era mi amigo, pero cómo le podía decir eso, yo había salido con
ella, nosotros habíamos dicho que nunca íbamos a pelear por mujeres. Pero lucia
tenía los dientes bien bonitos ¡cómo me gusta verla sonreír! Y el pelo es bien
suavecito.
Pasaron
los días y yo ya no me hablaba con Jessica y ella tampoco se estaba hablando
con Luis, él me llamaba para salir por ahí, para hablar, yo empecé a sacarle el
quite, el me conto que lucía andaba como rara con él, que no sabía que pasaba;
a mí me daba vaina y hasta un dolor con él
porque lucia y yo habíamos estado saliendo los dos solos. Así que me toco
empezar a esconderme de Luis, de veras
que me daba pena con el chino, yo lo quería mucho. Pero ni modo.
Lucia
y yo nos cuadramos, nos daba como miedo, pensar que iba a pensar o hacer Luis cuando
se enterara. Pero era mejor que yo le contara todo, yo hablé con él por
teléfono y le conté todo, él se quedó callado pero él era muy orgulloso y me
dijo que tranquilo, que todo bien, que me deseaba suerte, que siempre seríamos
amigos, que una mujer no iba a dañar la amistad. Pero, pues, ya no somos amigos, aunque yo todavía lo
quiero, fue como mi hermano. Pero ni modo, y es que lucía tiene unos dientes
muy bonitos… ¡cómo me gusta verla sonreír!
La crónica tiene una trama interesante y logrando profundizar más en ella se lograría tener una historia fascinante. Le recomiendo mejor uso de la gramática para que el texto se vea más estético.
ResponderEliminarEl lenguaje sencillo que utiliza le da fluidez al relato permitiéndole así tomar una voz propia.
Muy buena crónica a pesar de que utiliza un lenguaje que determina el lector pues ciertas palabras no son del todo claras.
ResponderEliminarPodría ahondar más en la descripción de las situaciones y de las dos mujeres, de esta manera la crónica sería más llamativa.