lunes, 1 de septiembre de 2014

LA TIENDA

En la esquina del barrio hay una  tienda, en menos de un año ha tenido tres dueños, parece que no es un buen punto, pero hace más de un mes llego una jovencita como de unos 20 años y ahora ella es la encargada de atender. Es una chica muy amable y tiene la sana costumbre de saludar. Costumbre que muchos han ido perdiendo. Aunque aún  no sé cómo se llama; Es bonita, un poquito gordita pero en términos generales es bonita.

Los días entre semana y entre más o menos las 7 de mañana y las 5 de la tarde, presta sus servicios como tienda normal, en la que se puede ir a comprar lo que se necesite, para el desayuno o el almuerzo  sin que  haya algún tipo tomando y sin la música de borracho de barrio pobre. Le ha ido bien, la gente compra en esta tienda. es curioso que esa tienda ya haya tenido tres dueños, ninguno había mostrado buenos resultados hasta ahora que la atiende esta joven.

Los tipos que se reúnen a tomar son un fastidio, por lo menos para mí, y no porque a mí no guste el trago sino porque la gente que toma, sobretodo la gente pobre que gasta la quincena en cerveza después de dos cervezas   se creen los únicos en el mundo, con la música a  alto volumen, hablando de las mujeres que pasan y además creyendo que son de lo más graciosos con sus comentarios… cuando en realidad ni ellos se entienden ¡son un fastidio! Es una tienda, y si uno va después de las 5 de la tarde es muy probable encontrarse con alguno de esos tipos, que hablan, bueno no; en  realidad no hablan es algo así, como que se ríen mucho de frases que están incompletas, no terminan de hablar y todos se ríen. Y ni hablar de ese olor nauseabundo (para mi) que se siente aun de lejos, olor a cerveza o tipos ebrios.

Los fines de semana la tienda se convierte en una cantina casi desde que  abre hasta que cierra, hay una familia de campesinos, no sé exactamente de dónde son,  pero tienen un acento que los delata que no son de acá, vienen del campo; creo que son de Zapatoca o algún pueblecito por allá de tierra fría. El abuelito aun en Girón, con unos calores severos, usa una toalla alrededor del cuello o un poncho  y generalmente tiene sombrero y un palillo en la boca. Es una familia grande y les gusta reunirse en la tienda a jugar  domino y de paso a tomar una que otra cerveza “para la sed” como suelen decir.  Y de paso se van reuniendo más vecinos  y parece que reunirse a jugar en definitiva  les da mucha  sed porque llenan la mesa de al lado con botellas vacías.

Creo que los bebedores han sido muy rentables para la tienda, hasta les pusieron un baño, que por cierto le da un aspecto terrible a la fachada de la casa  y  a la tienda en general, pues  está en toda la entrada.  Pero pienso en la muchacha, que feo debe ser atender a borrachos, y aguantar sobre todo a los más viejos que quizás por los años de experiencia en beber son más tontos con sus comentarios. La miro, sonríe con ellos cuando les lleva la cerveza, pero se devuelve con prontitud a su puesto que es detrás de la vitrina, hay un joven de la familia de campesinos que parece le coquetea y ella parece sonreírle con agrado, no voy a decir que es feo, porque en realidad el vecino es atractivo, pero mientras no hable, pues que acento tan gracioso el que tiene.


Aun así la jovencita parece prestarle atención, hasta pone una mirada tierna cuando hablan. Él se sale del juego para hablar con ella, aunque tenga ese trabajo me parece que se hace respetar, pues el vecino aunque parece agradarle no deja que se acerque más de lo normal ella detrás de la vitrina y él al frente. Llegue a pensar que podría pasar algo, pues el vecino  parece insistir en algo, no sé en qué, pero de repente se asoma otra joven a la esquina de la tienda, es la novia del vecino, o algo así por el estilo pues lo llama diciéndole amor y el de inmediato se retira y se encuentran en el pasillo de la tienda y se dan un beso…  que incomodo debió ser eso para la pobre jovencita pues la novia del vecino hasta la saluda, pero de qué manera, en ese momento se le daño la “conquista” al vecino la jovencita sigue lo más normal que puedo y los atiende. Ellos se van y queda ella ahí atendiendo borrachos, llenando la mesa con más rondas de cerveza, no parece feliz pero hace su trabajo con amabilidad. y son esos ebrios que ella atiende y que debe parecer aún más amable y sonriente quienes hacen que  la tienda se mantenga y que ella tenga trabajo. 

2 comentarios:

  1. Si utilizara un poco más la descripción lograría darle a su texto más verosimilitud. La historia en general me gusta 2pero tiene algunas ideas que se pueden trabajar mejor.

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  2. La crónica repite muchas ideas que hacen tediosa la lectura.
    Debe tener cuidado con los signos de puntuación.
    La historia en sí podría ser más interesante si profundizara más en cada momento de la crónica.

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